Segunda fase del chansi gong:
Las caderas
A todo lo que hemos estado practicando hasta ahora (de cintura para arriba) sumaremos el trabajo de la mitad inferior del cuerpo, controlada por las caderas.
OBJETIVOS:
- Soltar las articulaciones de las piernas y mejorar su posición en movimiento. |
| - Aprender a mover las caderas correctamente para que, junto con la cintura, generen el movimiento circular. |
| - Apreciar la importancia de la posición de las caderas para transmitir la fuerza y cambiar el centro de gravedad. |
| - Conseguir que todo el cuerpo participe en la generación y transmisión del movimiento de chansi. |
- Soltar las articulaciones de las piernas (caderas, rodillas y tobillos) y mejorar su posición en movimiento.
Es el momento de aprender a mover correctamente las articulaciones de las piernas. Para ello es preciso que en todas las fases del movimiento estemos manteniendo la postura adecuada, lo que implica mantener peng (y por ende song) constantemente. Es ésta una complicada tarea que va a exigir de nuestra total atención a lo largo de todo el ejercicio, lo que casi con toda seguridad conllevará que nos dejemos por el camino alguno de los detalles aprendidos hasta ahora. Pero debemos intentar cumplir con los principios del chansi jing que ya conocemos y por supuesto con los del peng, que aprendemos con el Zhan Zhuang.
Las caderas, siempre "sentadas", deben poder bascular con facilidad. Están en relación directa con las rodillas de tal modo que debemos buscar el estiramiento entre cada cadera y su rodilla opuesta, como más adelante explicaré. Los tobillos, cuando no están relajados, impiden que nuestro pié se apoye correctamente en el suelo, con lo que nuestro enraizamiento se verá mermado.
La relajación de las piernas se puede juzgar con cierta facilidad en aquellos ejercicios en los que cambiamos nuestro peso de una pierna a otra a la vez que giramos nuestras caderas. Si parte de las plantas de los pies se despega del suelo al hacer los giros significa que en alguna zona estamos tensos.
Las causas suelen ser las siguientes:- No sentamos correctamente las caderas, o hacemos demasiada fuerza con ellas pretendiendo girar más allá de lo que nuestra cintura nos permite.
- Empujamos demasiado hacia fuera con las rodillas o las descuidamos y se nos meten hacia dentro.
- No relajamos adecuadamente los tobillos.
- Aprender a mover las caderas correctamente para que, junto con la cintura, generen el movimiento circular.
El movimiento de cadera se divide fundamentalmente en basculación lateral (inclinación lateral) y basculación frontal (anteversión-retroversión).
Nota: la cadera también puede efectuar rotación, pero ese tipo de movimiento se estudia más a fondo cuando se aprende kai-he (abrir y cerrar).· Basculación lateral.
Este movimiento se consigue al balancear la pelvis de un lado a otro. Si prolongásemos nuestro cóxis como si de una plomada imaginaria se tratase, ésta se columpiaría de izquierda a derecha (tomando como referencia la línea que une nuestros pies en posición de mabu). Cuando la línea del cóxis se desplaza hacia un lado, hundimos más la cadera del lado contrario.· Basculación frontal (anteversión-retroversión)
Esta basculación permite al cóxis balancearse de alante a atrás sin perder el alineamiento con la columna vertebral, de tal modo que pueda describir círculos en el plano vertical.
Nota: Este tipo de movimiento lo podemos practicar antes de haber liberado el cóxis sin ningún temor. En el Círculo del Retiro lo hacemos en la tercera serie de ejercicios del Taiji Yu.La suma de estos dos movimientos permite que movamos nuestra pelvis con soltura en un movimiento tridimensional que, junto con la rotación de la columna, genera el auténtico movimiento contínuo de chansijing. Ahora el círculo es el origen aunque el final no tenga necesariamente que ser circular, lo que permite el movimiento tipo "látigo" característico del fajing, sin interrumpir el movimiento generador.
Al igual que en el zhan zhuang, debemos evitar caer en el error (lamentablemente muy común) de hacer uso de la fuerza.
- Cuando giramos nuestra cintura hacia un lado, debemos hacerlo sólo hasta el punto que ésta nos lo permita, es importante no empujar con la cadera para conseguir llegar más lejos.
- El desplazamiento de nuestro peso, de una pierna a la otra, debe efectuarse con mucha suavidad, casi como si nos deslizásemos (como lo haríamos si estuviésemos sentados en una silla de oficina).
- Debemos tener en cuenta que siempre será el coxis el que inicie el movimiento, la cadera tan sólo ha de acomodar la posición de nuestra pelvis para que el eje de la columna encuentre la posición óptima.
Pese a que el cóxis no puede generar por sí mismo todo el movimiento de las caderas, nuestra intención debe ser dirigir el movimiento con él y desde él, ya que si intentamos que nuestras caderas sean las que generen el movimiento, lo más probable será que descoordinemos cintura y cadera e incluso caigamos en el error de usar la fuerza.
- Apreciar la importancia de la posición de las caderas para transmitir la fuerza y cambiar el centro de gravedad.
Cada rodilla tira de su cadera contraria.
Siempre tenemos que mantener sentada la cadera, a pesar de que hundamos más un lado que el otro. Es crucial buscar la línea de estiramiento que se produce entre la cadera que se eleva y la rodilla opuesta, o de lo contrario nos encontraremos con que por un lado estaremos "sacando" demasiado esa cadera (y perdiendo por ello fuerza) y por otro perderemos peng en la pierna contraria. Las rodillas no están pues sencillamente tirando hacia fuera
Chan si gong de cadera
Para soltar las caderas y encontrar el adecuado tirón de las rodillas podemos hacer el siguiente ejercicio básico:
Partiendo de mabu corto, hacemos círculos con la pelvis, como si quisiéramos dibujar circunferencias en el suelo con la prolongación de nuestro cóxis. Los círculos pueden ser más amplios al principio para, poco a poco, ir disminuyendo su radio. Es muy importante pensar que lo que está dirigiendo el movimiento es el cóxis, no las caderas.
Cada vez que una cadera se va elevando, debemos tirar en dirección opuesta de la rodilla contraria, y sentir el estiramiento que se produce, también debemos prestar atención a la cadera que se está hundiendo. Nuestro peso, repartido por igual entre las dos piernas, no se desplaza, y las rodillas deben parecer inmóviles.
Al hacer este ejercicio no podemos perder de vista nuestro eje central, y tenemos que relajar al máximo, procurando que el peso baje a las plantas de los pies y la energía no suba del tantien.
La transmisión de la fuerza
Se suele decir, equivocadamente, que la fuerza se genera en los pies, se transmite por las piernas, se controla con la cadera y se manifiesta en las manos (más o menos). Pero está claro que los pies apenas generan fuerza, y la tierra tampoco nos la va a regalar.
En realidad utilizamos (como ya se explicó en la misma definición del chansi jing) la fuerza de casi todo el cuerpo, pero sólo la estrictamente necesaria. Esa fuerza se genera en la zona del tantien y desde ahí se extiende (y se amplifica) en espiral, hacia el suelo desde las caderas y hacia las manos desde la columna. La tierra nos devuelve toda la fuerza que la hayamos enviado, y esto incluye tanto la generada por nosotros, como la que un contrario haya aplicado sobre nuestro cuerpo.
Sólo cuando hayamos conseguido adoptar una postura correcta, hundiendo las caderas y buscando el tirón contrario de las rodillas y por supuesto, siempre manteniendo el song, sólo entonces, insisto, podremos transmitir con facilidad la fuerza hacia la tierra y desde ella.El peso y el centro de gravedad
No debemos confundir peso con centro de gravedad. En determinados movimientos podemos tener más peso en la pierna adelantada y sin embargo nuestro centro de gravedad más cerca de la pierna de atrás. Las caderas cumplen el papel de una sensible balanza que desplaza el centro de gravedad según sea necesario. (Esta capacidad, unida a la cualidad que las permite efectuar el movimiento de rotación del tantien, es la que permite que alguien que ha alcanzado un buen nivel en la práctica del TCC sea capaz de volver en su contra la fuerza del contrincante sin tener que hacer uso de la suya).A lo largo de nuestra práctica iremos siendo cada vez más capaces de prestar atención a los detalles hasta ahora comentados para comprobar como influyen sobre nuestro centro de gravedad y a partir de ahí observar el efecto que la posición de nuestro centro produce sobre nuestro equilibrio y enraizamiento.
- Conseguir que todo el cuerpo participe en la generación y transmisión del movimiento de chansi.
Con el tiempo, el efecto que se produce en nuestra pelvis es similar al que obtendríamos al mover una esfera con agua en su interior, empezamos a ser conscientes de la auténtica rotación del Taitien. A partir de ahora, en cada movimiento, por sutil que este sea, nos estaremos moviendo desde el tantien, transmitiendo con suavidad la fuerza en espiral por todo el cuerpo.
La circularidad del chansi, junto con el control de nuestro centro de gravedad, nos otorgará una gran parte de la habilidad necesaria para mantener nuestro enraizamiento. Perfeccionando nuestro chansi estaremos perfeccionando nuestro Taiji Quan. Tanto en la forma como en el tui shou podremos comprobar nuestros avances.
Y esto es todo por ahora. En próximos artículos escribiré acerca de los siguientes pasos en el chansi gong que incluirán detalles como la respiración y la circulación Renmai-Dumai en el chansi jing e incluso la incorporación del movimiento de apertura y cierre.
©J. Manuel Bonilla (Boni)
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