Ejercicio de rotación de columna


Partimos de una posición relajada correcta (véase Estructura). Personalmente encuentro muy cómoda la posición de mabu corto (kai li bu) con las manos entrelazadas junto al tantien, y con las palmas hacia arriba como si estuviéramos acunando a un niño.

Giramos suavemente la columna de un lado a otro, de manera fluida y relajada, pero sin mover el cuello (la cabeza siempre está centrada con respecto a la línea de los hombros, pero sin tensión) ni los brazos. Al principio solemos caer en la tentación de tirar hacia los lados con los codos para girar más, pero es muy importante limitar al máximo el movimiento hasta que sólo sea la columna lo que gire.
Nuestro compañero Edu suele utilizar para explicar esto la imagen de un perchero antiguo de pie con la ropa colgando: el perchero es nuestra columna; la ropa colgando son nuestros brazos. Si movemos el perchero girándolo a un lado y a otro, la ropa se mueve, pero no por si misma, sino arrastrada por el perchero. Del mismo modo han de moverse nuestros brazos, arrastrados por la columna, pero relajados.

Debemos procurar que la cadera y las piernas permanezcan inmóviles durante este ejercicio, pero con cuidado, ya que es de suma importancia no tensar los músculos de la cadera ni de las piernas.

A algunas personas les resulta casi imposible mover la cintura sin mover las caderas en un principio por más que lo intenten. De ser así se puede empezar a practicar sentados en el borde de una silla con la columna erguida. La cuestión es aprender a separar un movimiento del otro, y ya que sentados no podemos mover las caderas, nos resultará más sencillo sentir el giro de la cintura.

 

Intención:
- Relajar y soltar la columna.
- Que el movimiento físico parta desde lo más abajo posible (cóxis) y desde ahí llegue hasta la C7.
- A la vez que la columna se retuerce debemos poner también intención de estiramiento desde el cóxis hasta la coronilla.

Atención:
- A la postura correcta.
- A la columna vertebral, especialmente a la zona de la cintura.

Sensibilización:
- Hay que intentar sentir el movimiento de las vértebras.

Relajación
- Al sentir la parte de la columna que está girando podemos relajarla con más facilidad.

Consciencia
- Adquirimos consciencia de la movilidad de parte de nuestras vértebras y de la inmovilidad de otras, con lo que podremos centrarnos en estas últimas para conseguir que también se muevan.

Nuevo ciclo
- Una vez que somos conscientes de cuál es la parte más baja a partir de la cual surge el movimiento intentaremos relajar cada vez más la columna para situar el origen un poco más abajo.

Con paciencia y perseverancia se consigue bajar más y más cada día hasta llegar a la liberación del cóxis.

 

Para mí este ejercicio es sencillamente mágico. Cuando empecé a hacerlo me di cuenta de lo difícil que me resultaba mover la columna sin mover las caderas, y de que casi todo el giro lo realizaba a la altura del estómago. Después de haberlo practicado de 5 a 10 minutos todas las noches durante unas 2 semanas conseguí sentir el giro del cóxis. Algunos tardan más y otros menos, pero este ejercicio funciona.

Practicar Taiji Quan sin aprender a mover correctamente nuestra columna puede tener como consecuencia no sólo que sea poco eficaz a la hora de mejorar nuestra salud, sino que incluso puede provocarnos serios problemas.

©J. Manuel Bonilla (Boni)

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