Song: la relajación del Taijiquan

Siempre que en Taiji Quan hablamos de relajación nos estamos refiriendo a Song [sung], término que define la habilidad de relajar completamente toda la musculatura que no es necesaria para una acción determinada, empleando en cada ocasión la mínima fuerza posible con sólo los músculos imprescindibles.
Song también implica que nuestro estado es relajado muscularmente, pero sensible y alerta, comparable a la relajación de un gato cuando está acechando a su presa.

Conseguir song es una ardua tarea en la que tendremos que inverir mucho tiempo y esfuerzo (que no fuerza). El ejercicio básico de entrenamiento del song, y por ende del peng, es el zhan zhuang, aunque debemos buscarlo en todas las facetas del Taiji Quan.

Pero en un principio ni siquiera tenemos muy claro qué es lo que tenemos que relajar, y cuando nuestro profesor nos lo explica... lo que nos falta es ¡saber cómo hacerlo!.
Una vez más recordaré las 5 claves para la práctica correcta: intención, atención, sensibilidad, relajación y consciencia. En mi caso han sido cruciales a la hora de guiarme en la búsqueda del song.

Pero en este artículo me centraré más en la búsqueda del song a partir de precisamente la carencia del mismo y los problemas que ésto provoca.

LA TENSIÓN

En un principio nos falta sensibilidad.

- Muchas veces nos cuesta sentir claramente las zonas que tenemos que relajar.
- Como ya hemos podido comprobar, es muy difícil relajar lo que no sentimos.
- Esto nos lleva a que esas zonas puedan estar tensas y nosotros no nos demos cuenta.

Los síntomas
- Si no corregimos el problema este persistirá hasta que la tensión se convierta en dolor, o incluso lleguemos a contracturarnos.

Es entonces cuando nos duelen los hombros, las rodillas, la espalda... lo que sea que nos duela.
Bien, eso no es malo, el dolor nos está avisando, y duele allí donde había rigidez.

LA CORRECCIÓN

Identificación del problema

Ya estamos corrigiendo un error, que era la falta de sensibilidad en esa zona. La estamos identificando, somos conscientes de esos musculillos rebeldes.
Es el momento de seguir practicando !!con cuidado!!, prestando más atención a la zona dolorida para procurar sentirla mejor, la vamos sensibilizando.

Búsqueda de la causa y correción del problema.
El hecho de sentir esos músculos no basta para que se relajen, tenemos que encontrar la causa.

Por lo general la causa es una postura equivocada. Teniendo en cuenta que la estructura se suele entrenar en posiciones estáticas, debemos introducir cambios que nos lleven a la posición correcta. De poco nos servirá permanecer inmóviles rezándole a santo Chen Fake para que nos ayude a relajarnos.
Hay que buscar la posición adecuada con pequeñísimos movimientos de aquellas partes que estén concetadas con la zona afectada, intentando distinguir en qué posición nos tensamos más y en qué posición nos molesta menos.

A veces el error surge sencillamente porque hacemos fuerza, sin más.
Hay que recordar que no debemos hacer fuerza, todos los movimientos deben ser relajados. Debemos vigilar constantemente para que así sea. La intención es vital para ésto, y es fácil confundirse desde un principio.
Por ejemplo yo, en un periodo de mi entrenamiento, hace años, consideraba el enraizamiento como algo muy activo, tenía que "sujetar" la tierra, agarrarme a ella con fuerza. Poco más conseguía aparte de tensión en mis caderas y rodillas. Ahora sé que lo más importante que debo hacer para enraizarme es sencillamente (por decirlo de algún modo) relajar.

Relajar, relajar, relajar... Hay por ahí quien dice que para hacer Taiji es muy importante relajar...

Por último, en algunos casos podemos utilizar la propia mano para saber si cierta zona está tensa o no haciendo presión sobre ella con nuestros dedos (esto es de gran utilidad para controlar nuestras caderas, por ejemplo). Como lo estamos notando con facilidad a la vez que podemos movernos, es cuestión de diferenciar de nuevo en qué posiciones se tensa y en cuales no. Tan sencillo como eso. Bueno... como eso y un montón de práctica, hasta que un día de repente sentimos cómo la zona problemática se relaja sin que hayamos hecho algo diferente a lo que hasta entonces estábamos haciendo. En ese momento "sabemos" cómo hay que hacerlo ("¡Ah!... ¿Era así?...").

Una vez que hemos conseguido relajar, aunque sólo haya sido por un instante, aquello que tanto nos costaba, tendremos más facilidad para devolverle ese estado de song, ya que habremos adquirido la consciencia necesaria para ello. Con el tiempo se irá haciendo cada vez más natural, y lograremos niveles cada vez más profundos de relajación.

 

©J. Manuel Bonilla (Boni)

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