Prefacio
Si analizamos un combate, vemos que se producen diferentes fases desde el momento en que se inicia la confrontación hasta el desenlace final; primero, un acercamiento, luego un inicio de la hostilidad (verbal o gestual), luego el ataque físico, el contacto, la defensa (en caso de que esta llegue a producirse) y por último la contra, reiniciándose el ciclo. Cuando falla alguno de los oponentes entre las fases del contacto hasta la contra, el combate termina y uno de los dos (o ambos), resultan dañados.
En tuishou es un método de entrenamiento que busca desarrollar habilidades específicas para las fases de contacto y defensa, excluyendo como tal los métodos de ataque y contra. No es que no se ataque ni se responda, sino que lo que se busca es desarrollar al máximo la habilidad de conseguir el contacto (sin sufrir daños propios) y de neutralizar los ataques del compañero. Acto seguido se inicia una contra, pero que busca poder ser "“defendida" por el compañero, o al menos, no busca producir daños, sino tan sólo, mostrar los fallos y debilidades.
Como entrenamiento marcial, el tuishou nos provee de una habilidad que permite
ser altamente inmune (aunque por supuesto, la inmunidad plena es imposible y
depende de nuestro nivel y el del rival) a los ataques de un adversario, a la
vez que nos enseña a conseguir una posición de ventaja desde la
cual fuera posible lanzar un ataque “definitivo” o al menos muy
difícil de defender. Pero no enseña mucho sobre los ataques y
contras en si mismos (no es ese su objetivo y por ello las técnicas y
sobre todo, la contundencia de los ataques y contras cuando estamos en una posición
de ventaja, se moderan deliberadamente). Se podría hacer una analogía
con los combates “al punto”, donde el contacto no se permite, pero
donde “marcar” una técnica “correcta” es considerado
como prueba de que acortando ligeramente la distancia, o mejor, no controlando
el impacto, la técnica habría sido eficaz. La ventaja del tuishou
es que si existe ese contacto y es muy simple saber si la técnica aplicada
hubiera sido o no eficaz.
Para que el entrenamiento de tuishou sea realmente efectivo en un combate, habría
que pracitcar de forma paralela al tuishou las aplicaciones y combate
(con las medidas de seguridad que se consideren oportunas), de forma que se
trabajaran todas las fases mencionadas anteriormente.
Descripción
El Tuishou (literalmente empuje de manos), es un método de entrenamiento en el que los practicantes intercambian técnicas (por lo general limitadas a empujes, tirones, desequilibrios, etc, aunque no necesariamente excluye golpes, luxaciones y proyecciones). En cualquier caso se intenta “completar” las acciones del adversario, fluyendo sin presentar oposición directa a las técnicas del compañero, adaptándose a ellas para utilizarlas en nuestra ventaja.
Existen multitud de métodos pautados y genéricamente, dos formas de tuishou libre, estático y con pasos.
Objetivos
Se intenta desarrollar las habilidades de escucha (Ting jing), comprensión
(Dong jing), neutralización (Hua jing) y en cierto
grado, emisión de la fuerza (Fa jing).
Hay que tener muy claro que en el estudio del tuishou, no se busca “ganar”
sino simplemente, conseguir ventaja. El objetivo es desarrollar nuestra habilidad
y sensibilidad para poder detectar y luego manipular los ataques del compañero,
de forma que estos sean inocuos y a la vez nos faciliten poder aplicar una técnica
“definitiva”. Esta técnica, nunca debe de llegar a ser aplicada,
sino tan solo insinuada, pues el objetivo es aprender y desarrollar la habilidad,
no ganar. Para que esta “insinuación” sea útil, se
debe desequilibrar al adversario de forma que sea patente que de seguir la acción
caerá, o bien, “marcar” un golpe que de no haber sido controlado,
impactase de forma contundente. En caso de aplicar luxaciones, estas deberían
de terminar con una situación de control pero sin llegar a producir dolor
(todo lo más una ligera molestia que indique que de continuarse, la técnica
sería definitiva).
Problemas en la práctica
El problema del dolor, orgullo, derrotas y victorias.
La razón por la que en el tuishou no se debe de llegar a hacer nunca daño al compañero, reside en la naturaleza de sus objetivos y los medios utilizados. Se busca aumentar la sensibilidad, por lo que los niveles de atención, han de ser necesariamente altos y a nadie le agrada estar muy atento al dolor que siente... Por otro lado, la idea de "no usar fuerza contra fuerza”, hace que ésta no sea necesaria. Todo esto exige de un alto grado de relajación y calma. Si uno disfruta con este juego (de hecho el tuishou es eso, un juego), resultará sencillo estar relajado, tanto físicamente (esto se desarrolla especialmente con el trabajo de formas y evitando de forma consciente hacer uso de la fuerza), como mentalmente. Esta segunda parte es muy difícil de lograr si uno tiene miedo a sufrir algún daño, (y mucho peor si encima ese miedo está justificado), por lo que nada mejor que garantizar que el dolor no estará presente en ningún caso durante la práctica del tuishou.
Existe otra gran dificultad para conseguir que el tuishou sea realmente
efectivo a la hora de proporcionarnos las ventajas que su práctica ofrece;
la competitividad. Es evidente que uno no ha de buscar ser derrotado (aunque
de vez en cuando es muy útil hacerlo, centrando nuestra atención
en encontrar las razones de la derrota y puesto que no sufriremos daños,
es un momento muy acertado para hacerlo), aunque es mucho peor intentar ganar
(o mejor dicho, no perder), a cualquier precio. En tuishou uno ha de aceptar
con buen grado toda “derrota” que llegue de la mano de una técnica
correcta, siguiendo la idea de no confrontar fuerza a la fuerza. Cuando uno
“pierde” en estas circunstancias hay que alegrarse por haber tenido
la oportunidad de contemplar algo tan sublime, pero eso sí: hay que “robar”
el conocimiento y la habilidad del compañero.
Si lo hacemos así, si no hemos sufrido daño, si hemos obtenido
un conocimiento o una habilidad nueva y útil, ya sea en una “victoria”
ya en una “derrota”, es de necios sentirse “superior”
en caso de haber ganado (lo más probable es que si nos hemos enfrentado
a un adversario inteligente, este acabe de robarnos nuestra habilidad), o de
sentirse heridos en el orgullo y amor propios en caso de derrota, (sí
hemos sido listos, habremos conseguido una nueva habilidad o al menos, estaremos
preparados para “robarla” en la siguiente ocasión).
El problema de la agresividad.
En el tuishou la agresividad suele ser un problema, porque por lo general
es algo muy mal entendido. Se suelen dar estos dos extremos con demasiada frecuencia.
Uno es el “ultra pacífico”, alguien que jamás aplica
ninguna presión, ni ofrece “ataques” ni nada de nada. Suele
tratarse de gente que busca “armonizarse con el entorno y la energía...”.
Entrenar con alguien así es inútil. Por lo general no podremos
aprender nada de ellos, pues nunca nos corregirán nuestros errores (es
decir, si cometemos un error, no lo explotarán y nunca llegaremos a ser
conscientes de nuestra debilidad), y además, se limitarán a criticar
nuestra “dureza”, por que al mostrarles sus errores con un acción
de ataque, se considerarán injustamente agredidos y acosados.
El otro extremo es el de aquel que usa la fuerza, que se resiste, que no “colabora” con la fuerza que le aplicas (aunque en realidad esta “colaboración” tiene intenciones un tanto malévolas...), sino que intenta a toda costa imponer su voluntad y no acepta “derrotas”. Nunca aprenderá, aunque posiblemente ganará durante muchos años cualquier enfrentamiento de tuishou; eso sí, cuando pierda, será por enfrentarse a un practicante “intransigente” como él y se lesionará, o por hacerlo frente a alguien que entrenó con gente y métodos más sensatos y gracias a ello, pudo aprender las sutilezas del tuishou hasta el punto en que es capaz de neutralizar a alguien tan agresivo y duro.
Con este tipo de compañeros, se aprende y progresa muy poco, con los primeros, creo que no se puede lograr ninguna mejora y con los segundos, merece la pena “examinarse” de vez en cuando, siguiendo escrupulosamente los principios del Taiji Quan y el tuishou y aceptando las derrotas que sufriremos las mas de las veces en los años iniciales, por no tener la suficiente pericia. De todas formas para un entrenamiento regular, merece la pena rehuir este tipo de compañeros.
Según mi criterio, cuando uno ve una oportunidad, cuando el compañero está en desventaja, debemos “atacar”, de forma que por un lado él pueda percatarse de su debilidad y por otro, nosotros aprendamos a aprovechar las oportunidades. Si nosotros somos los que cometemos el error, lo “amable” por parte del compañero es mostrárnoslo. De esta forma, cuando somos la parte atacante, hemos de ser agresivos, no violentos, no malintencionados, pero sí activos. Al defender, debemos centrarnos en neutralizar su agresividad, no en superarla. Con estas pautas, el progreso será posible.
El problema del “piñón fijo”.
Este es un problema muy frecuente en el tuishou de modelo pautado, de forma que uno responde de forma mecánica a las acciones del compañero, sean o no las respuestas adecuadas y desde luego, dejando de lado la habilidad de escuchar (Ting jing) y neutralizar (Hua jing).
Se puede superar siguiendo estos criterios:
En el tuishou pautado, una vez aprendido un ejercicio determinado,
(un par de horas sería en principio suficiente), hay que aprender el
tuishou pautado complementario. Supongamos que practicamos un ejercicio
de tuishou en el que ante un empuje en dirección hacia nuestro hombro
derecho, cedemos con éste y devolvemos el empuje por el lado izquierdo.
Mientras el empuje llegue siempre con dirección hacia el hombro derecho,
todo funcionará correctamente, pero, ¿qué pasa si el compañero,
voluntaria o involuntariamente, empuja con dirección hacia el hombro
izquierdo?. En ese caso habría que ceder con el lado contrario. Si seguimos
practicando el ejercicio “pase lo que pase” y no aplicamos la respuesta
complementaria, sólo estaremos aprendiendo y automatizando errores. Lo
lógico es practicar siempre el tuishou en pareja de ejercicios, por ejemplo,
tuishou que responde por la derecha, junto a tuishou que responde por
la izquierda; respuesta por dentro junto a respuesta por fuera, por arriba junto
abajo... En principio no habría que temer nada del atacante, pues conocemos
de antemano la técnica que nos aplicará, lo único que debe
preocuparnos es “escuchar” el “por donde” llega y actuar
en consecuencia, neutralizando de la forma adecuada.
De este modo, por un lado adquiriremos respuestas correctas, sin adquirir vicios,
por otro, mantendremos en todo momento la escucha (Ting jing), pues
al menos estaremos obligados a tomar una decisión (aunque esto habrá
que matizarlo, más bien habría que “dejarse”, ser
pasivo, cediendo por el lado correcto), en vez de aplicar una respuesta estereotipada,
sea o no válida, sólo porque “es lo que toca”.
Por otra parte, es un método muy seguro y simple para pasar del tuishou
pautado al tuishou libre, que no sería sino ir aumentando
paulatinamente los diferentes grados de libertad (derecha, izquierda; arriba,
abajo; dentro, fuera...), hasta llegar a un tuishou en el que todas las respuestas
y “ataques” de los diferentes ejercicios pautados puedan presentarse
de una forma fluida.
Un paso lógico
Está claro que a partir del tuishou y Ta Lü (una variante
móvil del tuishou), se puede llegar a una practica cada vez
más “dura” e intensa, cercana al combate. Esto sería
algo distinto al tuishou. Es un método de practica del combate
en el que ya si sería factible aplicar contratécnicas con cierta
contundencia y en el que las posibilidades de lesión aparecen. Es un
paso lógico que hay que ir abordando si tenemos interés por el
aspecto marcial y útil del Taiji Quan y nos interesa algo más
que bailar con un amable compañero.
Este es un paso que hay que ir dando poco a poco y en el que las precauciones
a tomar dependen del nivel de los practicantes y de la intensidad con la que
practican. Si uno realmente quiere practicar un arte marcial (y eso es el Taiji
Quan), hay que incorporar este tipo de ejercicios.
Por último indicar que este no es el “nivel superior” del
tuishou, porque en realidad son dos ejercicios diferentes, con intenciones
muy diferentes, pero con métodos similares. Es un ejercicio que exige
previamente a su práctica un nivel superior en tuishou, pero que no lo
sustituye (el tuishou es algo para toda la vida), ni constituye el último
paso en el acercamiento al combate.
Epílogo
El tuishou y el combate no son lo mismo. El combate es algo muy serio,
es “peligroso” y la intención “maligna”. El tuishou
es un juego, es divertido, amable y la intención es aprender y disfrutar.
La habilidad obtenida en el tuishou es de un valor inapreciable a la hora de
combatir, pero carece de muchos aspectos básicos que son necesarios para
hacer frente a un combate. No equivocar las cosas y tener claros los objetivos
y métodos llevarán a buen puerto, lo contrario será perder
el tiempo.
Notas:
En ocasiones se utiliza el término “adversario” y en otra
“compañero”. Esto no es aleatorio. La intención ha
sido llamar “compañero” a la persona con la que “jugamos”
y aprendemos y con el que no hay lugar para derrotas o victoria. Sin embargo,
cuando se aborda el aspecto de la “eficacia” y el combate, se ha
utilizado el término “adversario”. En estos casos la intención
sería siempre la victoria y no el aprendizaje.
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©Antonio Leyva
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